351/366: Die Berliner Mauer


351/366: Die Berliner Mauer

351/366: Die Berliner Mauer

Parte de este símbolo se encuentran en el madrileño parque de Berlín. Cuando visitamos Berlín y la recorrimos con una fantástica visita guiada nos fascinó la historia de su caída, y más, narrada en el propio escenario.

Vacaciones en Alemania (VI) – Berlín

Paseo por Kreuzberg

Como relatábamos el último día, nos disponíamos a despedirnos de Berlín, y para ello nos dirigimos a Kreuzberg, pintoresco barrio de Berlín-Oeste; pero antes nos llevaríamos una nueva sorpresa en el hotel, cuando preguntamos si podíamos dejar las maletas en algún lado ya que habíamos dejado la habitación y nos indicaron que en la planta sótano tenían unas taquillas enormes para tal fin.

Hacia Kreuzbergfuimos en metro, y la primera impresión fue que era un barrio completamente distinto a los que habíamos visto hasta entonces, los edificios nos transmitían un cierto aire francés y amplias avenidas lo surcaban. Había multitud de tiendas chic, muchas de moda alemana, y muchas otras internacionales.

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En el barrio encontramos aficionados a la botánica, como muestra esta pequeña plantación de cáñamo:

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También encontramos célebres clubes como el Junction Bar, famoso por sus sesiones de música en vivo.

Junction Bar

En el barrio entramos en varias tiendas, como alguna de comercio justo, o la siguiente, meca de la música, ya que este barrio cobija a su vez a una de las más conocidas tiendas de discos, Space Hall:

Space Hall

Caminando llegamos hasta Marheinekeplatz donde está el único mercado cerrado que se mantiene en pie en la ciudad. En él me llamó la atención encontrar un puesto de productos españoles, así como la amplitud del mercado y el poco bullicio, aunque bien pudiera deberse a la avanzada hora del día.

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También nos topamos con un impresionante edificio de la Polizei, no sé si sería comisaría, escuela, dirección o qué, la verdad, pero me pareció curiosa esta foto.

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Caminando caminando no acercamos al antiguo aeropuerto de Berlin Templehoff, así satisfacer una curiosidad mía de ver al menos en parte el que fuera mayor edificio del mundo hasta la construcción del Pentágono.

Berlin Tempelhof

Este aeropuerto se convertiría en mito cuando a causa del bloqueo impuesto por los soviéticos a los sectores aliados de Berlín en 1948 llevaron a que éstos decidieran abastecerse mediante un impresionante Puente Aéreo, que llevaría a ampliar hasta tres las pistas de este aeródromo y que junto a Tegely el aeródromo de Gatow llegarían a alcanzar la impresionante cifra máxima de 1400 vuelos diarios, con vuelos las 24 horas del día y que portaban una media de 9000 toneladas de suministros diarios. Como homenaje queda este monumento representando las tres ramas aliadas de las que constó el Puente Aéreo, y que se erige en memoria de quienes perdieron la vida en esta espectacular operación, se llama Luftbrückendenkmal.

Luftbrückendenkmal

Después seguimos paseando por el barrio, dando con esta casa con rabo, por ejemplo.

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O este patio interior, donde además estaba un muy curioso estudio de arte. (De hecho es muy posible que fuera la misma casa de antes, pero no recuerdo bien)

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Cruzando una calle por el barrio se nos apareció un águila entre las nubes, o al menos yo la veo muy claramente 😉

Águila en el Cielo

En la siguiente foto se puede apreciar el gusto con el que han reformado una de las casas, dejando inmutable la fachada dando paso a otras modernuras en el patio interior.

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Para despedirnos del barrio nos dirigimos al Curry 36 hogar de la que dicen es la mejor Currywurst de Berlín; no sé si será la mejor, lo que sí puedo garantizar es que estaba buenísima y además, muy barata.

De ahí seguimos con rumbo Norte hacia el canal, pero éste no tenía ningún interés, así que paramos a tomar un café y nos acercamos al hotel a recoger las maletas y dirigirnos a las estación de tren central, Berlin Haupbtbahnhof, estación grandísima, con diversos niveles entrecruzados y que a mí me encantó la verdad.

Berlin Hauptbahnhof

Berlin Hauptbahnhof

Berlin Hauptbahnhof

En esta estación tomaríamos el tren que nos llevaría a Dresde, próxima etapa de nuestro viaje, y que, ¿adivinan?, será objeto de futuras entradas. 🙂

Para acabar les dejo con este bonito vídeo que encontré de Berlín y con el mapa que resume los recorridos que hicimos con algunos lugares señalados.

Vídeo:

Mapa:

Vacaciones en Alemania (V) – Berlín

Paseo en bicicleta por Berlín-Oeste

Como decíamos nos dirigimos en nuestras sofisticadas monturas hacia Tiergarten, el inmenso parque que comienza tras la puerta de Brandeburgo.

Yendo en paralelo a la calle del 17 de Junio nos encontramos este Monumento a los Soldados Soviéticos, que ellos mismos se erigieron en 1945 en memoria de los soldados caídos en la toma de Berlín:

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Obsérvese la confianza con la Sara pedalea velozmente por Tiergarten.

Sara pedaleando en Tiergarten

Dejamos de lado la Columna de la Victoria (Siegessäule) y tomamos rumbo al Sur, topándonos con la Embajada de España.

Embajada de España

Justo al lado vimos una serie de restaurantes-playa a orillas de un lago, desde luego que tenía pinta de ser muy agradable.

Lago con "playa" en Tiergarten

Y estos animales los vimos justo detrás de la Embajada, no sé si eran parte de ella o del Zoo, la verdad, ya que éste estaba al otro lado del canal que cruzaríamos a continuación.

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También en el parque se encuentra el Zoo de Berlín.

Berlin Zoo

Nosotros seguimos pedaleando hasta llegar a la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, Iglesia Memorial del Emperador Guillermo, iglesia que fue destrozada por los bombardeos de los aliados en la II Guerra Mundial, y de la que solamente quedó en pie parte de la torre del campanario. Torre que ha sido conservada tal cual, sin restaurar, como recuerdo de los horrores de la guerra, y en la cual está la Freiheitsglocke (Campana de la libertad); a su lado construyeron una moderna parroquia.

Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche

Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche

Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche

Paseando por ahí cerca nos encontramos con un coche fantástico que no había visto nunca, investigando después supe que era una edición especial, un Mercedes-Benz SLR Stirling Moss, un capricho para hartarte de comer mosquitos a un precio de 750.000 euros…

Mercedes-Benz SLR Stirling Moss

Volvimos a por las bicicletas y tomamos el camino de vuelta hacia el Este, recorriendo Schöneberger Ufer hasta cruzar hacia la Neue Nationalgalerie donde  Sara se reunió con un amigo 🙂

Sara y un amigo

Después pasamos por delante de la Berliner Philharmonie y nos plantamos en el Sony Center en Postdamer Platz.

Sony Center

Llegados a este punto decidimos sentarnos en una de las cafeterías para tomar sendos capuccini y así atender una serie de necesidades fisiológicas como eran recobrar el calor corporal y vaciar nuestras sufridas vejigas. Por cierto, ¡una prueba de que yo también estaba!

Sony Center

Allí, después de un rato de contemplar cómo cambiaba la iluminación, y sospechar que ése era todo el espectáculo lumínico del que nos habían hablado… pues nos fuimos.

Sony Center

Nos pasamos por la cercana Erna-Berger Strasse, donde se encuentra una Torre de Vigilancia de la RDA que estaban al lado del Muro y de las que quedan pocas, ésta está ahí, sin más.

Torre de Vigilancia de la RDA

A continuación tomamos la Leipziger Strasse en dirección al hotel para abrigarnos y salir a cenar. Transcribo ahora del cuaderno de notas las anotaciones al respecto de Sara:

Bueno, bueno… Ya vestidos de largo, preparados para la ocasión: ¡última noche en Berlín! Teníamos un buen plan, con nuestras súper-bicis, acercarnos a la calle llena de bares que nos había recomendado el día anterior nuestra guía, Oranienstrasse. Pintaba bien la cosa, terracitas en las calles, un bar cerca de Moritz Platz donde por muy poco te podías poner hasta arriba de comer y de cerveza. La calle está en el barrio turco, pero nos dijo Arantza que estaba muy animado y todo muy bien.

Pues nada, cuando enfilamos la oscura calle pensamos que todo se concentraría entorno a la playa, pero cuál no sería nuestra sorpresa al llegar allí y encontrarnos con un bar, un restaurante y un chiringuito de comida rápida… ¿Sería otra calle? ¿Se equivocó al marcarlo en el mapa? Algún malentendido tuvo que haber porque aquello estaba más muerto que muerto… Dadas las horas (~10.30h) no podíamos irnos muy lejos ni a cualquier restaurante, ya que aunque estos alemanes son geniales, lo de salir a cenar un miércoles a las 23h todavía no les va… ¡una lástima! Y seguro que los hay, existen 24h, pero decidimos ir a lo conocido, Alexander Platz, donde ya habíamos visto cenar a montones de guiris a horas poco germanas.

A pesar de no ser el plan ideal de despedida, estuvimos la mar de «agustito», al calor de una vela y cerca del hotel. (¡Que la noche no estaba para muchos paseos!)

Lo dicho, aunque no era el plan inicial, cenamos de maravilla en un mega-restaurante de cocina italiana. Despedimos así Berlín, aunque aún nos quedaría un paseo mañanero, objeto de la próxima entrada. Hasta entonces.

Vacaciones en Alemania (IV) – Berlín

Paseo en bicicleta por Berlín-Este

(Sigue el relato)

Aprovechando que en el hotel mismo (por cierto, vuelvo a recomendarlo, económico y cercano al centro, Best Western Spittelmarkt) podíamos alquilar bicicletas, así lo hicimos, con idea de ir a puntos más alejados del centro. Sara era la primera vez que usaba la bicicleta como medio de transporte en una ciudad, pero quedó contenta, le gustó a pesar del temor inicial. La primera sorpresa vino al descubrir que faltaba la maneta del freno trasero… dedujimos el contra-pedal… ¡madre, qué peligro cuando tienes costumbre de contra-pedalear cuando te vas dejando llevar! Algún guarrazo estuve cerca de darme.

El tema es que salimos dirigiéndonos a cruzar el Spree por el Oberbaumbrücke, puente por el que además discurre el U-Bahn, y en la época del muro hubo un paso fronterizo.

Oberbaumbrücke

Desde este puente se ve una curiosa escultura que representa dos hombres altos, se llama Molecule Man:

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Ya al otro lado del río nos dispusimos a visitar la impresionante East-Side Gallery, un quilómetro y medio del muro con sus restaurados graffitis (en 2009, por el XX aniversario de la caída). Graffitis realizados por artistas reconocidos en su mayoría.

East-Side Gallery

East-Side Gallery

East-Side Gallery

East-Side Gallery

De ahí, seguimos con las bicis por Karl Marx Allee, donde se aprecia la típica y grandiosa construcción soviética.

Karl Marx Allee

Después, subimos por Schönhauser recorriendo el agradable Prentzlauer-Berg, un barrio muy bonito.

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Estuvimos buscando un Currywürst que recomendaba la Lonely Planet y al no encontrarlo decidimos bajar por la «Castellana» (Kastanienalle), donde en el 16/17 realizamos una parada en el Godot , donde nos sentamos a tomar una cervecita y hacer una foto-promoción de la guía :). En la foto, Sara, relatando lo que habíamos hecho el día anterior.

Foto para Guía

Consultando la guía descubrimos que «Castellana» abajo y en el camino previsto estaba donde dicen que hacen los mejores kebabs de Berlín, Schlemmerbuffet, en Rosenthaler Platz, allí Sara se tomó un magnífico kebap mientras yo me tomaba un picantísimo durum de salchichillas.

Después de comer, nos dirigimos a la Neue Synagoge, donde tras atravesar unos impresionantes controles de seguridad, resultó que el tíquet daba derecho a muy poco para lo que costaba, al parecer se podía visitar apenas nada, así que de allí nos fuimos.

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De modo que cambiamos los dorados de la Sinagoga por los graffitis del centro de arte Tacheles, célebre casa squatter donde tienen su estudio numerosos artistas, y que, la verdad sea dicha, huele una «mijita» mal. Desde luego que no deja para nada indiferente.

Tacheles

Tacheles
Tacheles

En el patio que se ve en la foto anterior hay varios bares-terraza muy agradables. En uno de ellos nos sentamos a tomar un mojito, oye, y la mar de agustito que estuvimos.
Tacheles

Desde Tachelles, y siempre en bici, nos dirigimos hacia el norte a ver otro trozo de muro donde se aprecian las varias líneas (distintas generaciones de muro), hasta tres. En este sector se halla el Memorial del Muro en Bernauer Straße. La verdad es que a mí me impresionó bastante todo lo que rodeaba al muro, su historia, su caída; aunque bueno, sospecho que ya os habíais dado cuenta. 🙂

Muro en Bernauer Straße

Muro en Bernauer Straße

Muro en Bernauer Straße

En este punto empezó a chispear un poco y bajó la temperatura, y nosotros nos encaminamos a cruzar hacia el lado occidental de la ciudad, y eso lo contaremos en la próxima entrada. ¡Hasta entonces!

Vacaciones en Alemania (III) – Berlín

Nota: Por si a alguien le resultara familiar este artículo, éste ya se publicó formando parte del artículo anterior. Artículo que fue modificado posteriormente para hacer más liviana su lectura.

Paseo vespertino y subida a la azotea del Reichstag.

Después de finalizar el New Berlin Free Tour, nos dirigimos caminando por Friedrichstrasse en busca del Spree y de un pipiroom, encontrado éste en la estación que asoma en la foto.

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Por la orilla del río llegamos paseando hasta el Reichstag, allí tuvimos nuestra primera sorpresa «¡Ah, pues no hay mucha gente en la cola!» (WIN) seguida de la segunda sorpresa «Die cupolen cerraden ist», vamos, que tuvimos la suerte de ir a visitarla en uno de los cuatro días al año que cierran para limpiarla (FAIL); aunque no pudiéramos entrar a la cúpula, al menos visitar la azotea merecería igualmente la pena, y a ello fuimos 🙂

Reichstag

Las vistas de la azotea son preciosas, en la siguiente foto se puede ver la praderita que es la Platz der Republik, unCarrillón y la Haus der Kulturen der Welt:

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En primer término, y rodeada de andamios se ve la Siegessäule, Columna de la Victoria, y al fondo Teufelsberg, la Montaña del Diablo, a la derecha, la Torre de radio de Berlín.

Siegessäule y al fondo Teufelsberg

Aquí una visión de la frondosidad del Tiergarten:

Tiegarten

La nueva estación central de tren construida para el Mundial de Fútbol de 2006, Berlin Hauptbahnhof, ya volveremos a ella, es otro edificio que me impresionó bastante:

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Sara y yo delante de la sublime cúpula de Sir Norman Foster:

Reichstag

Su interior, realizado de tal forma que reconduzca la luz hacia el interior del Parlamento:

Reichstag

Me llamó la atención cómo parece que este señor le esté atizando con la cruz a la Nueva Sinagoga 🙂

Cruz "azotando" a la Nueva Sinagoga

En la siguiente foto se puede ver un elevado radar en el aeropuerto de Tempelhof:

Radar del aeropuerto de Tempelhof

¿Recuerdan lo que les comentaba del edificio del DZ Bank? Pues éste fue diseñado por Frank Gehry.

Cubierta de un banco en la Plaza de París

Cuando hubimos bajado, nos sentamos un rato en la plaza de la República mientras se ponía el sol y recuperábamos fuerzas. Muy agradable el sitio.

Reichstag

De camino al U-Bahn (metro), pasamos por delante de la Puerta de Alcalá :p

Puerta de Brandeburgo

Nos acercamos un momento al hotel a darnos un duchazo, y raudos y veloces nos dirigimos hacia Hackeschermarkt, plaza donde habíamos quedado con Elisa y Fernando, amigos que viven en Berlín, y que hace poco que han estrenado paternidad (¡Enhorabuena!); por cierto, que echando cuentas desde que nació la niña, si entonces no estaba ya embarazada Elisa, poco debía faltar. Con ellos cenamos en un restaurante (de comida alemana, aunque ahí simplemente le llamaban «comida») bajo las vías del tren, estaba todo delicioso, aunque tengo que hacer especial mención a las cervezas, y al sistema de degustación previa para que pudieras elegir con algo más de conocimiento, siendo éste una sofisticada bandeja con cuatro vasitos de distintas cervezas acompañadas de un cuenquito de alpiste, para tomar entre cata y cata y no confundir sabores.

Cena con Elisa y Fernando

Recién cenados y tras despedirnos de nuestros amigos, quienes madrugaban al día siguiente, nos fuimos dando un paseo hacia Alexanderplatz, donde nos sentamos en una especie de chiringuito con hamacas y arena en el suelo (habría creído que era una playa si hubiera habido agua cerca), y tras pasar de nosotros los camareros durante un buen rato, y haber disfrutado de las hamacas gratis, nos levantamos y seguimos andando hacia el hotel, dando por finalizado el día.

P.D. A continuación les presento el cuaderno de viajes que me está sirviendo para refrescar la memoria, imprescindible cuando ya ha pasado más de un año desde que hicimos el viaje.

Refrescando la memoria